Caracas, 7 de febrero de 2026 – Una fuerte controversia se generó en Venezuela luego de que el periodista y comunicador Francisco “Kico” Bautista hiciera declaraciones minimizando las graves denuncias históricas sobre la prisión de El Helicoide, calificándola como “el country club de las cárceles” en lugar de un centro de torturas, como lo han descrito organizaciones de derechos humanos y numerosas víctimas del sistema penitenciario del país.
Las declaraciones, emitidas durante su programa de televisión Kicosis, condujeron a una ola de reproches no solo desde sectores de la sociedad civil, sino también de exdetenidos y defensores de derechos humanos que han sufrido directamente las condiciones en la instalación.
🧠 Qué dijo Kico Bautista
Bautista, figura con trayectoria en la radio y la televisión venezolana —con antecedentes en programas de opinión política y periodista activo desde varias décadas atrás— calificó en una entrevista que El Helicoide no es un lugar donde se tortura, sino que por el contrario lo comparó con un club social o un “hotel” entre las cárceles del país.
“Se dice que El Helicoide era un centro de torturas y eso es mentira… El Helicoide era como el country club de las cárceles o un hotel”, afirmó Bautista en su espacio televisivo.
Este comentario fue enfáticamente cuestionado por muchos venezolanos y defensores de derechos humanos, quienes consideran que estas afirmaciones distorsionan y minimizan las denuncias históricas de abusos en ese centro de detención.
📍 Respuesta de víctimas y activistas
El periodista y defensor de derechos humanos Carlos Julio Rojas —quien ha documentado condiciones carcelarias y fue citado por Bautista— respondió a las declaraciones con un mensaje cargado de incredulidad y decepción.
Rojas recordó experiencias personales de detención y tortura en instalaciones vinculadas al sistema penitenciario venezolano, incluyendo a El Helicoide, rechazando la idea de que se trate de un lugar con “comodidades”.
“Jamás desearía verte esposado por 10 días en ese ‘hotel VIP’… Pasar meses sin ver a tu familia, completamente aislado, es una tortura, y mirar para otro lado es no tener corazón”, señaló Rojas en redes sociales.
Su mensaje enfatizó lo que muchas organizaciones han documentado: periodos de aislamiento, maltratos físicos y psicológicos, y condiciones inhumanas que han marcado a generaciones de detenidos políticos y comunes en Venezuela.
🏛️ El Helicoide: historia y controversias
El Helicoide es un complejo arquitectónico único, diseñado originalmente en la década de 1950 para funcionar como un moderno centro comercial, hotel y club social en Caracas.
Con el paso del tiempo, la construcción quedó incompleta y fue adquirida por el Estado para albergar oficinas gubernamentales y, desde los años 80 y 90, partes del edificio se han utilizado como sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), convirtiéndose en una de las cárceles más notorios de Venezuela.
Durante décadas, diversas organizaciones internacionales y venezolanas han denunciado a El Helicoide como un centro de detenciones políticas con graves violaciones a los derechos humanos, incluyendo torturas —como descargas eléctricas, aislamiento prolongado y tratos crueles— documentadas por ONG y organismos de derechos humanos.
En el contexto político reciente, las autoridades venezolanas han anunciado planes para cerrar y transformar El Helicoide en un centro social, cultural y deportivo, como parte de cambios impulsados tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y las medidas promovidas por la presidenta interina Delcy Rodríguez, que incluyen una ley de amnistía para presos políticos.
📢 Debate público y repercusiones
Las declaraciones de Kico Bautista han generado un debate intenso en el país. Para muchos críticos, su planteamiento no solo desvirtúa el sufrimiento de incontables detenidos y familias, sino que también se suma a un discurso oficial que intenta redefinir la narrativa sobre el sistema penitenciario.
Sectores opositores, defensores de derechos humanos y familiares de presos políticos han señalado que calificar instituciones donde activistas y líderes opositores fueron detenidos arbitrariamente como “lugares cómodos” es una forma de normalizar abusos y relativizar sufrimientos reales.
Por su parte, voceros oficialistas han respaldado iniciativas para transformar El Helicoide en un espacio de servicios para la comunidad, argumentando que esas decisiones forman parte de una política de “reconciliación y cambio”.
✍️ Conclusión
El cruce de declaraciones entre Kico Bautista y defensores de derechos humanos refleja un choque de narrativas sobre la memoria, la justicia y la historia reciente de Venezuela. Mientras algunos sectores buscan redefinir o minimizar las denuncias sobre la función de El Helicoide en años recientes, otros insisten en que reconocer hechos dolorosos es indispensable para avanzar en procesos de justicia y reconciliación nacional.
La polémica en torno a si El Helicoide fue o no un “country club de cárceles” se inserta así en un debate más amplio sobre cómo se recuerda y se construye la memoria colectiva de un país marcado por décadas de conflicto político y violaciones de derechos humanos.
