Caracas, Venezuela — 11 de febrero de 2026.
La industria petrolera venezolana muestra señales de un “renacer energético” tras décadas de declive. Esta reactivación prende las esperanzas de que el país recupere parte de su antigua fuerza económica con la ayuda técnica de Chevron y un entorno fiscal más flexible, según expertos como Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina del Instituto Baker.
Durante un foro económico en Caracas, Monaldi dijo que la reciente alianza estratégica con Chevron y la flexibilización fiscal han sido claves para recomponer la producción petrolera. Chevron ha llevado la mayor parte del repunte reciente, gracias a su licencia operativa que le permite actuar con cierta independencia dentro del país.
🔧 Chevron, motor del resurgimiento
El experto destacó que más del 80% del aumento de producción observado entre 2023 y 2025 proviene de los esfuerzos de Chevron bajo su licencia operativa especial. Esto contrasta con la presencia histórica de la estatal PDVSA, que ha quedado en segundo plano como empresa administradora de contratos y no como principal operador.
Para alcanzar niveles productivos superiores, Venezuela necesita atraer decenas de miles de millones de dólares en inversiones, según Monaldi. Ese capital podría provenir no solo de Chevron, sino de otras petroleras interesadas en sus vastas reservas.
📈 Producción y perspectivas futuras
Aunque la producción venezolana sigue lejos de sus picos históricos (3 millones de barriles diarios o más del pasado), el país ha empezado a incrementarla gradualmente gracias a la rehabilitación de pozos y a la participación privada bajo licencias especiales.
Analistas señalan que, con reglas más atractivas como regalías variables y eliminación de cargas adicionales, Venezuela puede competir en costos de extracción frente a otros productores. Esto ayuda a que el crudo venezolano vuelva a ser competitivo en mercados como el estadounidense.
📊 Flexibilidad fiscal como imán de inversión
Monaldi explicó que el nuevo marco permite que las regalías oscilen entre 0% y 30% y que otros impuestos se eliminen o integren en un solo gravamen competitivo. Esto busca atraer capital extranjero en un contexto en que el país compite por inversiones cruciales para modernizar su industria petrolera.
Este enfoque difiere de décadas anteriores, cuando un estricto control estatal limitó fuertemente la participación internacional y la agilidad operativa. Ahora, el mercado estadounidense, con alta demanda de crudo pesado venezolano, muestra un interés renovado tras la flexibilización de sanciones y la concesión de licencias más amplias.
🌍 Un renacer condicionado por desafíos
A pesar del optimismo, este “renacer” no está exento de retos. La infraestructura petrolera venezolana sigue deteriorada y requiere inversiones enormes para recuperar su capacidad total. Para algunos expertos, incluso si la producción aumenta, puede tomar años y capital significativo antes de ver resultados comparables al pasado.
Además, la producción global de petróleo enfrenta un contexto de transición energética, lo que presiona a los países productores a maximizar su retorno antes de que la demanda comience a disminuir a causa de tecnologías verdes emergentes.
🧠 Conclusión
El sector petrolero venezolano muestra señales claras de recuperación tras años de retroceso. La alianza con Chevron, junto con cambios en el entorno fiscal y el acceso a mercados clave como el estadounidense, han marcado el inicio de un renacer petrolero. Sin embargo, los desafíos estructurales y la necesidad de inversión masiva hacen que el camino hacia una recuperación plena sea largo.
